Importaciones paralelas: La sombra del mercado gris

Entre países, pueden existir diferencias de precios sustanciales para un mismo producto. Por ello, es frecuente que un producto se compre en Panamá y después se comercialice en Bolivia incluso a un precio inferior al que oferta el distribuidor oficial.

 

Esta actividad se conoce como importaciones paralelas o mercado gris y afecta los intereses de las compañías o de los distribuidores exclusivos

 

De qué hablamos cuando decimos importaciones paralelas

La importación paralela es la que efectúa legalmente un importador distinto al representante o distribuidor autorizado. Es decir, se concreta con un producto de marca legítima pero fuera de la cadena comercial autorizada.

 

En principio, no existen razones para prohibir las importaciones de productos auténticos marcados por su titular cuando es realizada por él o con su consentimiento.

 

En caso contrario, y al igual que cuando son falsificaciones de la marca original, podría considerarse que se están infringiendo los derechos de propiedad intelectual del propietario.

 

El caso Coca-Cola

Un ejemplo célebre es el de Coca-Cola en España que ante la presencia de importaciones paralelas, decidió ponerle límites.

Lo hizo desarrollando una campaña publicitaria para explicar a los consumidores que la bebida fabricada por The Coca-Cola Company o con su autorización en otros países es peor que la fabricada con su autorización en España, por lo que deberían comprar la española y no la importada.

En Bolivia: medidas de frontera

La cuestión legal de esta práctica es difícil para las compañías.

 

En Bolivia, la Decisión 486 de la Comunidad Andina establece que el titular de un registro de marca puede solicitar a la autoridad nacional competente suspender la operación aduanera. Esto solo si tuviera motivos fundados para suponer que se va a realizar una importación de productos que infringen su registro.

 

Esta acción se conoce como “medidas en frontera”. Su objetivo es frenar las importaciones de productos legítimos y falsificados introducidos al país por terceros que no tienen el consentimiento del titular.

 

En todo caso, las acciones que asuman las compañías siempre se confrontan con los intereses de los consumidores finales. Porque a los consumidores les da lo mismo beber una Coca Cola boliviana o argentina si la pagan un 10% menos en precio entre una y otra.

 

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Créditos: La imagen de este post es propiedad de @chuttersnap, extraida de Unsplash.

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